Y AHORA ¿QUÉ?

Algunos se empeñaron en una nueva convocatoria de elecciones. ¡Ale ahí están los resultados! más que indigestos. Como era previsible aumentó la abstención y  los resultados, que ni ellos esperaban, han favorecido al PP, sin haber “movido un dedo” desde diciembre para formar gobierno, a pesar de escuchar por boca de su líder absurdeces en sus apariciones públicas, de tomar decisiones que no le corresponden a un gobierno en funciones que serán legales pero sin ética ni moral, de aflorar más casos de corrupción, de aumentar el número de imputados, de salir a la luz actividades de altos cargos dignas de la delincuencia organizada, de conocerse más situaciones de enchufismo …  Las urnas hablaron y le dijeron al ejecutivo que todo vale, que no hay consecuencias a sus recortes, ni al deterioro de los servicios públicos, ni al abuso de poder, ni a cercenar derechos y libertades, ni a los expolios y despilfarros, ni al lenguaje soez de imputados …

Durante la legislatura las políticas y consecuencias de las mismas decretadas y ejecutadas desde este gobierno sirvieron para unir colectivos y luchas frente al retroceso y la injusticia. Mareas, plataformas, colectivos y asociaciones diversas e individualmente como ciudadanía hemos estado defendiendo con firmas, a través de las redes sociales y  las movilizaciones en las calles un cambio a favor del bien común. Peticiones de dimisión o ceses avaladas con las rúbricas de miles de personas para que hubiese consecuencias para los responsables de cada barbaridad que cometían o por el lodo que a unos salpicaba y a otros empapaba.

Buena parte de la sociedad descontenta e indignada depositó sus esperanzas en las elecciones. Cuando empezó a acercarse la fecha de la primera convocatoria la unidad y solidaridad que nos ha acompañado estos últimos cuatro años  se quebró, gracias a las formaciones políticas “progresistas” y se convirtió en  una guerra entre  seguidores de unos partidos y otros, entre líderes que abanderaron descalificaciones sobre los contrarios. Lo que unió la derecha por su mala praxis lo desunió y desestructuró “la izquierda”. ¡“Pa morirse”! De luchar por unos mismos objetivos se pasa a enfrentamientos bajo siglas  por arañar votos. Tras meses esperando solución política entre unos y otros nos llevan a la segunda convocatoria con los resultados que han emanado el domingo 26 de junio. Cuando se anteponen los objetivos partidistas a la demanda social uno se encuentra con lo que ha ocurrido.

La estrategia del miedo les ha servido a los conservadores que han aumentado el número de votos. Me deja perpleja que utilicen la palabra “antisistema” para describir a otros partidos. Antisistema es haber mermado los fondos de pensiones que heredaron con casi 67.000 millones y que dejan en 25.000 en una sola legislatura cuyo fin solo obedece a beneficiar a las aseguradoras privadas, posiblemente será una de las mayores estafas que se cometa contra la clase trabajadora que mes a mes colaboramos con nuestras nóminas. Antisistema es dejar morir a enfermos de hepatitis C, negar tratamientos menos agresivos a enfermos de cáncer, cerrar o desmantelar oncología infantil, dejar que amigos empresarios y otros afines hagan negocio privatizando servicios como lavanderías, donación de sangre, laboratorios… Antisistema es desmantelar la educación pública a favor de la concertada y privada, esa donde han  metido mano individuos como Granados que se llevaban comisión por colegios, esos a los que ahora Cifuentes y sus socios naranjas obligan a asistir a los escolares cerrando o desdotanto centros públicos. En Madrid se saltan las ratios de la ley Wert pero sí aplican la destitución de los equipos directivos y usan el nombramiento a dedo. Antisistema es cesar a toda la cúpula de anticorrupción y colocar afines que les faciliten la impunidad. Antisistema es colocar jueces y fiscales próximos y perseguir, destituir o trasladar a los magistrados “incomodos”. Antisistema es regularizar a evasores fiscales. Antisistema es establecer tasas judiciales que impidan a buena parte de la ciudadanía poderse defender. Antisistema es hacer una reforma laboral con el fin de precarizar el empleo, de empobrecer a la clase trabajadora y recortar en prestaciones. Antisistema es la Ley Mordaza que convierte en delitos derechos y libertades constitucionales, donde el Estado se erige en acusación y juez a la vez con multas impagables para la mayoría. Antisistema es destruir el futuro de las energías renovables que han arruinado a pequeñas empresas y familias e impedir la creación de empleo en el sector a la vez que se consiente que nos estafen las empresas energéticas. Antisistema es apoyar a imputados y dotar de impunidad a los delincuentes amigos, a los sobornadores y los sobornables. Antisistema es condecorar estatuas de madera y a quienes tirotean a personas desarmadas y agotadas en el mar. Antisistema es vulnerar una y otra vez los Derechos Humanos en las fronteras y en propio suelo. Antisistema es desplazar a funcionarios y colocar enchufados en organismos públicos, embajadas, consulados… Antisistema es poner trabas a los emigrados para votar. Antisistema es acarrear ancianos a las urnas con la papeleta que se les ha dado. Antisistema es abandonar a dependientes muchos de los cuales reciben aviso de la prestación cuando ya han fallecido. Antisistema es no hacer nada ante el terrorismo machista, la xenofobia, la homofobia. Antisistema en nombrar en ministerios a quienes tienen intereses privados en lo que gestionan y a quienes no están a la altura del cargo. Antisistema es dejar a la gente en la calle mientras se hace negocio con la vivienda pública. Antisistema son ustedes que imponen un modelo neoliberal que favorece el enriquecimiento de unos pocos a costa de empobrecer y excluir a la mayoría.

¿Y ahora qué? Lo que da miedo de verdad verdadero terror es repetir en Moncloa un gobierno, aunque sea plural, al servicio del capital y no de la sociedad. Así es que señores de la socialdemocracia y la izquierda hagan un ejercicio de humildad y reflexionen seriamente por qué los votantes no les han respaldado, por qué no han sido capaces de trasmitir seguridad y confianza. Lo que han conseguido es más desafección y desmovilizar a quienes en lugar de soluciones se encuentran con los mismos problemas sin resolver.

¿Ahora qué?

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